domingo, 26 de abril de 2009

De los olvidados




La vejez en los pueblos.

El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?

En el ataúd.

El árbol, solo y seco.
La mujer, como un leño
de viudez sobre el lecho.
El odio, sin remedio.
¿Y la juventud?

En el ataúd.

Porque cada línea que llaman arruga
es una historia sin contar
y una lección aprendida.



Bienvenidos al club de los olvidados.



Bh.*

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